Hace mucho tiempo que no publicaba. El tiempo en el trabajo me absorve mucho, y la verdad es que hasta la última neurona de mi cerebro llegó en algún momento a colapsar, pero bueno, aquí estoy de vuelta comentándoles lo linda que fue la Semana Santa que viví este año.
Todo comenzó el día martes 03 de Abril, para el anuncio de Pascua. Tenía trabajo ese día, y mis hermanos de comunidad me llamaron para avisarme y respondí que si iría, pero mis obligaciones en el trabajo me impidieron por un momento este momento para escuchar una palabra de ánimo. Pero el Señor se manifestó, al final solo por Gracia de Dios llegué a las Carmelitas, atrasado, pero llegué. Luego de aquel anuncio, una hermana me hizo ver una realidad patente, quizás me estaba absorviendo mucho en este mundillo que no me daba cuenta que algunas personas me necesitaban ahí y yo no estaba. Eso me dejó meditando muchas cosas. El día miércoles 04 de Abril ocurrió lo mismo. Misa Crismal en la catedral de Valparaíso y preparación de liturgia y laudes, y yo, con trabajo. Nuevamente la Gracia de Dios fue fundamental en el que yo asistiera a tales actividades, y vi como actúa el Señor en mi vida y me hace ver dónde realmente tengo que estar. Esa preparación fue realmente increíble, nunca había sentido tan cerca mio la presencia del Señor como en esa preparación la que me dejó muchisimas cosas buenas para mi vida. Después de llegar pasada las 02 am a mi casa, el día jueves 05, un día laboral más, pero teniendo siempre presente que tenía que asistir a la liturgia de lavado de pies con mi comunidad. No sé cómo pero llegué a la misa parroquial de las 19 hrs y me pidieron que ayudara en el lavado de pies poniéndome adelante para que el Presbítero realizara esta solemne ceremonia. Mi impresión fue absoluta y el "no" rotundo llegó, pero el Señor fue más fuerte y adelantó esta kenosis a la misa parroquial. Cuando ya se acercaba el momento, empecé a orar "Señor, por favor, dame fuerzas para aguantar esto", y en el momento del lavado de pies fue impresionante la sensación que tuve. Me llenó el espíritu y me hizo muy bien. Luego, vino la celebración con la comunidad, que ahí mis revoluciones se fueron a mil, a punto de llegar casi a las lágrimas de tanta emoción que sentí mientras lavaba y me lavaban los pies.
Día viernes Santo, laudes en la parroquia y un rico desayuno junto con mi comunidad, almuerzo y empezó el ayuno. Participé luego de eso en una celebración que hubo en la parroquia de un análisis de las últimas 7 palabras de Cristo en la cruz, y yo que iba de oyente, terminé ayudando a una hermana de comunidad a exponer una de las palabras "Elí, Elí, Lamá Sabactaní" (Dios mío, Dios mío, ¿Por qué me has abandonado?) y vi nuevamente cómo la Gracia de Dios se manifestó en mi pobreza. Luego el vía crucis y la estación que me tocó leer (3ª estación) creo que era para mi, porque el Señor me mostró una realidad latente en mi y me dió fuerzas para levantarme de las caídas.
Sábado Santo, laudes en la parroquia y seguiamos en ayuno. Luego de ello, partí a mi casa. Todo el día con sopitas, yoghurt y agua para combatir el hambre. Cerca de las 10 de la noche me bajó la tentación de comer y pedí al Señor un auxilio para vivir esta muerte y lo logró. Me ayudó a mantener el ayuno hasta la comunión y a mantenerme en vigilia, y creanme que realmente fue maravilloso romper el ayuno con el Cuerpo de Cristo y su Sangre. Posteriormente, un rico banquete celebrando la resurrección del Señor.
Lo que me entregó este tiempo fue maravilloso. Experimentar junto con Cristo la muerte y la vida y morir a muchas cosas que pensaba que nunca lo hubiera podido hacer, como morir a mi orgullo de ser el último de entre todos o a pasar hambre por lo que pensaba antiguamente un "capricho de la Iglesia". Ví que este tiempo de camino que me ha regalado el Señor no ha sido para nada en vano, y que la historia que está haciendo conmigo es hermosa. Lo que alguna vez escuché en las catequesis que pensaba que era un sueño, realmente en mi vida se cumplió, y que la palabra de Dios se cumple en mi vida me llena de gozo. Vivir esta kenosis y luego esta vuelta a la vida ha sido grandioso, y pensar que el Señor no se ha equivocado con mi historia, sino que todo ha sido para salvarme de mis esclavitudes y de mis faraones que me oprimen, me alegra mucho más. Veo que conmigo ha hecho una pascua, me ha sacado de la sobervia y me ha llevado a la vida, que como dice el canto "El que está en Cristo es una nueva creación, pasó lo viejo, todo es nuevo" se cumple realmente en mi vida hoy y todos los días.
En mi pobreza se manifiesta la grandeza de Dios, por eso estoy feliz de ser una nueva criatura por el Señor, que en mi vida ha hecho maravillas y me ha regalado un corazón muchisimo más dispuesto hacia Él.
¡Cristo ha resucitado....verdaderamente ha resucitado!
martes, 10 de abril de 2007
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1 comentario:
todo muy hermoso tu experiencia.hablas la vida.
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